TDAH y ansiedad: por qué van juntos y cómo tratarlos
Más de la mitad de los adultos con TDAH tienen también ansiedad. Comparten el mismo cableado de noradrenalina, y tratar antes el TDAH suele calmarla.
TDAH no viene solo: ansiedad, depresión, TOC, adicciones y otras condiciones relacionadas.
Más de la mitad de los adultos con TDAH tienen también ansiedad. Comparten el mismo cableado de noradrenalina, y tratar antes el TDAH suele calmarla.
Entre el 30 y el 40% de las personas con TDAH también desarrollan depresión. Comparten el circuito de la dopamina, y tratar antes el TDAH suele ayudar.
El TDAH y el TOC parecen opuestos, pero coexisten en el 11,8-25,5% de los casos. La rigidez suele ser una compensación del caos del TDAH, y tratar ambos a la vez es lo difícil.
El TDAH multiplica por 2-3 el riesgo de consumo de sustancias. El motor es un déficit de dopamina, no la falta de voluntad, y tratar el TDAH baja ese riesgo.
El TDAH dispara el riesgo de trastorno alimentario, de 13x para el atracón a 27x para la bulimia. El motor es la dopamina y la recompensa, no solo la impulsividad.
Hasta el 80% de las personas con TDAH llevan el reloj interno retrasado. La melatonina sale unos 90 minutos tarde, y eso es biología, no falta de disciplina.
Entre el 50 y el 70% de las personas autistas tienen además TDAH. El diagnóstico dual es común, y tratar solo una mitad deja la otra campando a sus anchas.
El TDAH viaja con el POTS y otras disautonomías, y el hilo es la noradrenalina. Los estimulantes ayudan o empeoran, y todo acaba etiquetado como ansiedad.
La disautonomía, ese sistema nervioso autónomo que falla, es común en el TDAH. El nexo es la noradrenalina, y las variantes con glutamato alto toleran mal la medicación.
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