¿Puedo tener TDAH si me fue bien en el colegio?
"Pero si sacabas buenas notas, no puedes tener TDAH."
Esta frase ha impedido que muchas personas reciban un diagnóstico que podría haber cambiado sus vidas.
El mito del mal estudiante
La imagen típica del TDAH es un niño hiperactivo que no para quieto y suspende todo. Pero esa imagen solo representa una parte del espectro.
Muchas personas con TDAH:
- Sacaron buenas o excelentes notas
- Nunca tuvieron problemas de conducta
- Parecían "funcionar bien" desde fuera
- No fueron diagnosticadas hasta adultas (o nunca)
¿Cómo es posible?
Inteligencia como compensación
Si eres lo suficientemente inteligente, puedes compensar las dificultades del TDAH:
- Entiendes rápido sin necesitar atención sostenida
- Memorizas fácilmente lo que otros necesitan estudiar
- El sistema educativo no te exige tu máximo potencial
El TDAH inatento pasa desapercibido
El subtipo inatento (sin hiperactividad) es más difícil de detectar:
- No molestas en clase
- Pareces "soñador" pero no problemático
- Tus dificultades son internas, no visibles
Ansiedad como motor
Muchos estudiantes con TDAH desarrollan ansiedad que "funciona" como motivador:
- El miedo al fracaso te hace estudiar
- La ansiedad compensa la falta de motivación intrínseca
- Funciona... pero a un coste enorme
Hiperfoco en temas de interés
Si las materias te interesaban, el hiperfoco trabajaba a tu favor:
- Podías estudiar horas sin esfuerzo
- Absorbías información como una esponja
Las señales que sí estaban ahí
Aunque las notas fueran buenas, probablemente había señales:
- Estudiar a última hora: todo el semestre procrastinando, luego maratón final
- Inconsistencia: brillante en unas materias, mediocre en otras
- "Podría dar más de sí": comentario frecuente en informes
- Deberes olvidados: aunque supieras la materia
- Desorganización: mochila caótica, perder cosas
- Aburrimiento extremo: en clases que no te interesaban
El coste oculto
Que las notas fueran buenas no significa que fuera fácil:
- Agotamiento: trabajabas el doble que otros para el mismo resultado
- Ansiedad: vivías con miedo constante a fallar
- Síndrome del impostor: "si supieran lo que me cuesta..."
- Potencial no alcanzado: podrías haber llegado más lejos
¿Por qué importa ahora?
Aunque "sobreviviste" el colegio, la vida adulta tiene demandas diferentes:
- Menos estructura externa
- Más responsabilidades simultáneas
- Consecuencias más graves por errores
- Nadie te dice qué hacer ni cuándo
Muchas personas con TDAH no diagnosticado colapsan en la universidad, el primer trabajo, o al tener hijos, cuando las estrategias de compensación dejan de funcionar.
El diagnóstico no invalida tus logros
Tener TDAH no significa que tus éxitos no fueron reales. Significa que los conseguiste con un cerebro que funcionaba diferente, probablemente trabajando más duro de lo que nadie sabía.
Un diagnóstico tardío puede ser liberador: finalmente entiendes por qué todo costaba tanto.
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